Colaborador: Javier Treviño

Si en el argot de los avisos publicados en los periódicos para anunciar el deceso de una persona existiera el término “trending topic”, la muerte de Miguel Nazar Haro sería uno de ellos. A través de las esquelas, esa forma tan macabra de hacer política, empresarios y políticos que hablan de modernidad y democracia lamentaron la desaparición del símbolo de la represión. En México, el futuro se dirige hacia el pasado. En un último intento por impugnar la impunidad de la que disfrutó en vida, los periodistas se han esmerado en ofrecer un recuento detallado de las atrocidades cometidas hace treinta años por el extitular de la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Lo grave es que la constelación de personas e instituciones que hizo posible que hombres como Nazar Haro existieran sigue con vida.

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